Cómo documentar el Wi-Fi, el acceso y el check-out
Tres datos son la causa de la mayoría de mensajes de tus huéspedes. Bien escritos, una sola vez, casi desaparecen de tu bandeja de entrada. Así se escribe cada uno, con ejemplos que puedes adaptar.
Una buena regla para los tres: escribe para alguien cansado, de pie, con el móvil en una mano. Frases cortas. Sustantivos concretos. Sin dar nada por sabido.
Wi-Fi: lo primero que buscan
Dales el nombre de la red tal como aparece en la lista del móvil: mayúsculas, guiones y todo. Escribe la contraseña de forma que no se pueda confundir: indica qué es un cero y qué es la letra o. Después di dónde está el router, porque algún día habrá que reiniciarlo y tú estarás durmiendo.
Red: Casa-Mirador-5G
Contraseña: limonero2024 (todo en minúscula, el 0 es un cero)
El router es la caja blanca del estante del pasillo. Si se corta la conexión, desenchúfalo, cuenta hasta diez y vuelve a enchufarlo. Tarda unos dos minutos en volver.
Qué no hacer: esconderlo en medio de un párrafo, o dejarlo solo en una pegatina que el servicio de limpieza acabará moviendo.
Acceso: escríbelo como un paseo, no como un resumen
Las instrucciones de llegada fallan cuando se resumen demasiado. «Caja de llaves junto a la puerta, código 2580» da por hecho que el huésped ha encontrado la puerta correcta. En vez de eso, narra los últimos cien metros en orden: qué ve, dónde gira, qué toca. Un paso por línea.
1. Al salir del metro, sube la cuesta hasta pasar la farmacia verde.
2. La nuestra es la puerta azul oscuro del número 14, a la derecha de la floristería.
3. La caja de llaves está en la pared de la izquierda, detrás de la verja: código 2580 y después baja el pestillo.
4. Las llaves abren tanto la puerta de la calle (la redonda) como el piso 2º (la plana).
5. La cerradura se levanta un poco antes de girar. No está atascada, solo es vieja.
Añade una foto de la puerta y de la caja de llaves. Una imagen responde lo que un párrafo solo consigue discutir.
Check-out: el mensaje que siempre envías a las 9 de la mañana
Las preguntas de salida llegan en la mañana más ajetreada del huésped, y en la tuya. Escribe el check-out como un pequeño ritual: la hora, las tres o cuatro cosas que hay que hacer, y qué pasa exactamente con las llaves. Resiste la tentación de añadir tareas; una lista larga a la salida agria una buena estancia.
El check-out es hasta las 11:00.
Antes de irte: cierra las ventanas, apaga la calefacción y deja las toallas usadas en la bañera.
Deja las dos llaves dentro de la caja y cambia el código.
Y ya está: no hace falta sacar la basura ni deshacer las camas. Buen viaje.
Mantén la llegada y la salida como entradas separadas en tu guía. Los huéspedes las buscan en días distintos, con ánimos distintos.
Tres entradas, escritas una sola vez, y el huésped que las lee en francés nunca sabe que tú las escribiste en español.